Arte

Arte escénico, plástico, literario... El arte es uno, tan solo diverge en la técnica, la cual puede aprenderse igual que se aprende a hablar. El cómo uno hable y los demás le entiendan es lo que hace a un artista: artista. Las aventuras, experiencias y situaciones límite, forman la base de mi lienzo creativo.

Innovación

Creatividad aplicada. Formación continua en las últimas tendencias de la ciencia y la tecnología. La ingeniería inversa es un juego al que estoy habituado desde la infancia. Me divierte aplicar conceptos adquiridos adptándolos a nuevos campos mediante reingeniería.

Ciencia

La lógica aplicada a la prueba del ensayo y el error para su posterior análisis. Investigo la interacción de las ciencias naturales entre si en la formación de los ecosistemas, aplicándolo a la agrosilvicultura para todo tipo de hábitats y a los conceptos de Forest-Garden y Eco-Home.

Capítulo 1 | Los Kiwi Skins

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En una decadente y sombría ciudad de Europa en la que los cielos se sometían por las calles grises como la niebla, un individuo menos atormentado que locuaz, afeitaba kiwis con una gillette para saciar su ira mientras escuchaba la radio sin sintonía.

Pero conozcamos los motivos que impulsaron a Armando Jaleo, también conocido como Armando de la Pley a tal terrible acción: Un trágico día 7 de Julio del 7.777 cuando tenía 7 años una niña le dijo en la guagua que lo llevaba al colegio: ¿Te gustan los kiwis?. Todo ese día estuvo reflexionando sobre la pregunta y sobre la niña que se llamaba Cerade Mayor Oreja y que ahora le gustaba mucho. Ese día por la noche mientras pensaba en la niña y los kiwis tuvo una revelación, llevaría kiwis para ofrecerle a su nueva amiga. Al día siguiente llevó kiwis, y se los ofreció a la niña, que aceptó gustosa y compartieron así fruta.

Al otro día, llevó kiwis, al otro también llevó kiwis, todo iba sobre ruedas además de la guagua pensaba Armando Jaleo también conocido como Armando de la Play.

Al Duosexto día, Armando Jaleo puso una linda emisora en la radio, todo era muy romántico, habló con Cerade Mayor Oreja y le propuso sus ideas de jugar a los médicos… la niña, que era judía, acepto gustosa, pero al ver que Armando de la Play se bajaba los pantalones y se le veía el culo dijo como si estuviera en una manifestación: -¡Basta ya! Jajajajaja Basta, tienes el culo como un kiwi! Y salió corriendo mientras iba canturreando hacia sus amigas, entre las cuales había negras y chinas, indigentes y otras gentes “¡Armando tiene el culo peludo! ¡Armando tiene el culo peludo! ¡Lo tiene como un Kiwi!! ¡Armando tiene el culo peludo! ¡Lo tiene como un kiwi!… Armando, furioso, tiró la radio con todas sus fuerzas y el aparato perdió la sintonía. Se le Conoció desde entonces como Gillette Despelusá, que no era francés, era el apodo que quédasele por siempre. Y desde entonces…

Armando de la Pley afeitaba kiwis con una Gillette en una buhardilla subterránea bajo las sombrías calles de la ciudadela desde donde veía a la gente pasar por el tragaluz, como en el mito de las cavernas… Lo que él no sabía, es que la eléctrica tormenta que se avecinaba según el parte del tiempo en La Dos de Televisión Española, la cual nadie veía pero Armando Jaleo, también conocido como Armando de la Pley y ahora denominado (tras su tormentosa primera experiencia sexual) Gillette Despelusá: sí, sí la veía, ¡Y esa tormenta! cambiaría su vida y la trayectoria de la historia de la humanidad.

No obstante, Gillette había leído a Mary Shelley y sabía que aquellas historias de ciencia ficción poseían, como Poseidón, más de realidad de lo que la gente imaginaba, estando deacuerdo con las teorías de Freud, las cuales no había estudiado, pero se las imaginaba. Por ello había preparado duosextos pararrayos en la azotea, en una de sus esporádicas excursiones al exterior, lo cual no era nada habitual en él, pues era como uno de esos japoneses que se encierran en un cuarto y nunca quieren salir... ... ... ... bueno, pues subió a la azotea a colocar duosextos pararrayos para su experimento. A la vecina del séptimo piso se le quedó el rostro demacrado al verlo, pero no le dijo nada por miedo.

Y así colocó nuestro perturbado amigo el afeitado kiwi en su sillón de mimbre (siempre le gustó el mimbre pues le recordaba a su fallecida mamá), y convocó el poder del rayo frotando el cable del pararrayos para cargarlo de electricidad estática como nuestros ancestros para hacer fuego… luego lo mojó en un vaso de agua que más tarde bebió porque tenía sed y aguardó el momento… El Rugir de los truenos devoraba las calles como el colérico lamento de las pesadillas… Cañones de cemento y la niebla…

Cayó un rayo tan enorme, que partió en 7 pedazos el primer pararrayos. La electricidad recorrió abrasando el cable como un duende o un trasgo endemoniado hacia la silla de mimbre, la cual entró en llamas y ¡Se produjo el milagro! El primer Kiwi-Skin cobraba vida…